Dos Años

Van dos… y seguimos

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Suena la alarma del teléfono. Son las seis de la mañana. Nos vestimos con la ropa que dejamos preparada la noche anterior. Hace semanas que sabemos lo que nos íbamos a poner este día. Precisamente este día que tanto habíamos esperado (y temido). Este día marcado en nuestras mentes desde hace mucho tiempo. No sólo la ropa está preparada. Las alforjas de las bicicletas están listas e igualadas en peso; a falta del termo con té recién hecho. Las baterías de toda nuestra electrónica están cargadas. Las bicicletas limpias, reguladas y engrasadas. Para desayunar un café que apenas pasa por la garganta; no sé si por la temprana hora o por los nervios de llevarnos lo que necesitamos y dejar el resto atrás. Sin saber dónde vamos ni cuándo volvemos.

Desde ese día, el 27 de octubre, han pasado ni más ni menos que 731 días. Dos años.

En estos dos años, no hemos pasado los 731 días de viaje. Estuvimos cuatro días en casa cuando volamos para cambiar las bicicletas por nuestras viejas mochilas y la estancia para pasar las últimas fiestas navideñas en Polonia se alargó hasta tres meses, que aprovechamos para hacer algunas presentaciones en Polonia y España y una aparición en la TV polaca.

Sigo con los mismos pensamientos que hace un año. Por momentos, algunos lugares y personas me parecen tan lejanos pero, al mismo tiempo, tan cercanos que no sé que pensar: ¿ya han pasado dos años? o ¿todo esto en sólo dos años?

Enumerando 731

A lo largo de estos 731 días hemos viajado en bicicletas, autobuses, trenes, motos alquiladas, barcos, ferrys, haciendo autostop a bordo de coches, camionetas, autobuses, coches de policía, camiones y un tractor. Ahora viajamos por el oeste de Australia con el Holden (Opel) Viva de segunda mano que hemos comprado. Bautizado como Kangura es nuestro medio de transporte, dormitorio, armario y cocina.

En estos 731 días hemos gastado las suelas de nuestro calzado por Polonia, Ucrania, Rumanía, Bulgaria, Turquía, Georgia, Armenia, Irán, 20 interminables horas de escala en Dubái, Nepal, India, Hong Kong, China, Mongolia, Myanmar, Tailandia, Malasia, Indonesia y, como he escrito antes, Australia.

En estas 731 noches hemos dormido en cientos de diferentes hostales, en lugares increíbles y preciosos (y otros no tanto) con nuestra tienda de campaña, en estaciones de trenes y autobuses, aeropuertos, en la mezquita de una gasolinera. Gracias a Couchsurfing, Warmshowers y a la bondad de muchas personas que nos han invitado no sólo a sus casas sino a sus vidas; hemos conocido desde dentro la cultura de muchos países y regiones. Hemos compartido comida, tés, cafés, cervezas, conversaciones sobre los más diversos temas mientras cocinábamos juntos platos de nuestros respectivos países. Algunas veces confidencias sobre planes futuros y sueños y, otras veces, quejas sobre nuestros gobiernos y sus políticas.

Muchas de esas personas no sólo nos llenaron las botellas de agua o nuestros vasos de té. Nos llenaron de esperanza, de fe en la humanidad. Nos dieron una experiencia más que nos hace pensar que la gente es buena, que existen muchas personas que quieren ayudar al desconocido sin importar su procedencia, color de piel o credo.

Todo hay que decirlo. Con muchas de las personas que hemos conocido en estos 731 días seguimos en contacto, seguimos con la esperanza de volver a encontrarnos por el mundo, en sus casas o en la nuestra cuando algún día nos establezcamos en un lugar aunque sea durante un tiempo.

¿Y ahora qué?

Seguimos adelante. Como sabes, no tenemos ningún proyecto con un gran nombre. No damos la vuelta al mundo ni viajamos alrededor de él; simplemente viajamos por el mundo. Hasta ahora, más o menos hacia el este. Los próximos meses no tenemos ningún plan pero, como poco, queremos exprimir los 90 días de visado en Australia.

No voy a negar que uno de mis sueños (otro de los muchos que tengo) es visitar tierras maoríes y no me gustaría desaprovechar la oportunidad que me brinda la actual proximidad. Unas pocas horas de vuelo desde tierras australianas.

Desde este lado de la pantalla (y del mundo) te damos las gracias por estar ahí, siguiéndonos día a día, por cada lugar, por cada país; sin saber cuándo acabará esta aventura a la que ahora llamamos “nuestro estilo de vida”. Sigue atento al otro lado de la pantalla para este tercer año de viaje.

dos años

Nosotros con la Kangura 😀

P.D.

La escasez de fotos es debida a la velocidad de Internet en Australia.


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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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