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Barco-stop. Navegando Por Indonesia

Barco-stop. Navegando por Indonesia

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Hoy rompo la cronología para escribir sobre el momento actual. Si sigues nuestro Facebook sabrás que nos habíamos embarcado en un catamarán para recorrer parte de Indonesia y terminar en tierras australianas, concretamente en Darwin. Pero nuestra aventura en barco ha sido corta. No, ya no navegamos. Si sigues también nuestra ruta habrás visto que estamos por Bali. ¿Qué nos pasa? ¿Somos unos insociables? No lo creo. Tuvimos mala suerte con los tres Workaway y ahora con el barco-stop.

¿Qué es el barco-stop?

Para muchos el concepto de barco-stop es completamente desconocido. Yo empecé a oír sobre él en Polonia a través de algunos blogs de viajeros y para escribir estas líneas he tenido que buscar en Internet cuál es el nombre en español. Como podrás deducir el barco-stop es igual que el auto-stop pero en un barco.

jachtostop

Muchos barcos hoy en día los puede llevar un sola persona pero sigue habiendo gente que quiere ayuda para navegar o simplemente compañía para conversar durante las largas horas (o días) que pasan navegando sin nada más que ver que el horizonte allá donde mires. Al igual que nosotros hemos elegido viajar sin rumbo ni destino fijo como nuestro estilo de vida, hay personas que no sólo tienen el barco como medio de transporte en vacaciones sino como una casa. Viven en el barco durante meses, años. Trabajan en lo que les sale por el camino y, de vez en cuando, les gusta tener invitados con los que compartir experiencias. Al igual que en Couchsurfing, tienen la posibilidad de conocer personas de diferentes países y compartir sus experiencias.

No siempre es necesario tener experiencia en navegación ya que tu trabajo consistirá en limpiar y cocinar. Si el propietario requiere algo más, se encargará de enseñarte.

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¿Dónde buscar barco-stop?

Como para todo hoy en día, existen varias páginas webs destinadas a poner en contacto a los dueños de embarcaciones con la gente que quiere embarcarse. Las que conozco están en inglés:

Muchas personas que deciden probar el barco-stop van a las marinas. Preguntan en cada barco y hablan directamente con el capitán para hacerse un hueco en el barco. Es una buena manera porque, de ese modo, puedes conocer antes a la persona con la que pasarás mucho tiempo conviviendo en un espacio “reducido” sin posibilidad de irte a dar un paseo en caso de conflicto.

Si investigas un poco también podrás encontrar grupos en Facebook con la misma finalidad.

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¿Cuánto cuesta hacer barco-stop?

Dejando a un lado los cruceros o los cargueros en los que trabajas por tu manutención o, incluso, cobrando; depende del propietario del barco. Algunos hacen verdaderos negocios cobrando algo de dinero por día.

Otros dividen los gastos. Ten en cuenta que entre el pago por el uso de las marinas, el combustible y la comida, los gastos pueden llegar a ser muy altos.

La mejor opción (la que tuvimos nosotros) es en la que sólo se comparten los gastos de comida y todos los demás gastos corren a cargo del propietario.

Consejos prácticos para barco-stop

Lo más importante es investigar muy bien en qué temporada se navega y desde dónde. Depende de la temporada y del lugar, los vientos y las corrientes determinan hacia donde navegan los barcos (por lo menos la mayoría de ellos). Puedes estar en el lugar y la temporada correctos y encontrarte con que los barcos van en dirección contraria a la tuya. Buscando en Internet “sailing seasons in…” o en grupos de Facebook encontrarás la información necesaria y actual.

Si nunca te has embarcado en una travesía larga, considera una buena opción probar un recorrido corto (de isla a isla durante unos días) antes de decidirte a cruzar el Índico o el Pacífico. Con esa pequeña excursión de varios días comprobarás si te mareas y si te gusta esa manera de viajar.

Cuando lees en otros blogs sobre lo maravilloso que es navegar, recuerda la otra cara de la moneda. No pienses que todo va a ser contemplar amaneceres y atardeceres, bucear y disfrutar de la brisa marina. Es un trabajo. No lo haces por dinero sino para pagarte el “billete” pero seguirás teniendo obligaciones y no siempre te gustará llevarlas a cabo.

Piénsalo bien antes de elegir el barco. Analiza bien la personalidad del propietario ya que será tu jefe. Recuerda que estarás en un espacio limitado conviviendo 24 horas al día con esa persona. No te fíes (como hicimos nosotros) de la primera impresión. Intenta conversar todo lo posible con el dueño y resolver todas las dudas que tengas antes de subirte a su barco. Será como entrar en una casa ajena y cada uno tiene sus propias normas y/o manías para llevar las “tareas del hogar”.

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Nuestra experiencia con barco-stop

Hace unos días Kasia describió muy bien nuestra experiencia a bordo sin llegar a decir todos los insultos que nos vienen a la cabeza sobre nuestro capitán. Me siento incapaz de hacerlo mejor, así que me limito a traducirlo:

Cuando encontramos un barco dispuesto a llevarnos a Australia, pensamos que estábamos en el cielo. Un bonito catamarán, nuestro camarote privado con baño y sólo teníamos que pagar nuestra comida. Víctor desde el principio tenía dudas sobre el capitán por algunas cosas extrañas. Rob Azzopardi (doy el nombre completo por si alguien se cruza con él y tiene pensado embarcarse…¡no lo hagas!) es un manipulador. Algunas relaciones extrañas con una tailandesa, mucho alcohol, oscilaciones extrañas en su humor, constantes cambios en la fecha de partida. Pero yo soy la optimista y, además, obstinada. Las ganas de probar a viajar en barco y el hecho de que ya estaba listo para navegar me bastaba para apartar la vista ante esas pequeñas y extrañas cosas.

Ser mujer…

La primera impresión resultó ser falsa. El hombre que inicialmente parecía una persona genial se descubrió como un alcohólico, un vago, un racista, un sexista y un patán mentiroso. Cuando aparte de sus comentarios (que ignorábamos porque no pensamos como él) empezó a putearnos, empezamos a preocuparnos seriamente. Al principio sus comentarios despectivos se concentraron en mí, porque soy mujer. ¿Qué significa eso en el mundo del “capitán”? Que soy estúpida, inútil y, como el resto de mujeres de este mundo, sólo existo para servir a los hombres. Más tarde fue Víctor el objetivo de sus comentarios despectivos. Lo peor eran los momentos cuando estaba borracho (casi a diario incluso en un país como Indonesia donde el alcohol es caro y, a veces, imposible de encontrar). Luego, cuando estaba sobrio, se volvía a poner la máscara de amigo. Esos cambios de humor nos volvían locos aunque estando los dos juntos conseguíamos sobrellevarlo. Tanto queríamos llegar en barco que es increíble cuanto espacio había en el catamarán para poder evitar su presencia. 😉

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Vida imaginaria

Mientras tanto nos dimos cuenta de que nuestro “capitán” vive en un mundo completamente falso. Si él fuera una buena persona, le compadecería porque en el fondo debe ser muy infeliz. Las únicas personas con las que interactúa de alguna manera son a las que invita a cerveza. Desesperado por encontrar a la mujer de su vida pero sin éxito (nada sorprendente conociendo su actitud hacia las mujeres). Toda su vida transcurre en Facebook donde publica una imagen completamente falsa de la realidad. No dejaba de sorprendernos cuando veíamos su interpretación de lo que nosotros mismos también habíamos vivido. Los tripulantes de una pequeña embarcación local que se acercaron para pedir dinero (bastante normal por desgracia) se convirtieron en sus amigos “locales”. Conoció a un hippie indonesio que vive de tocar la guitarra para los turistas, le invitó a cerveza y publicó en Facebook su hermandad con los lugareños. Lo único que le motivaba a la actividad era un bar, sólo entonces bajaba a tierra. Cada día cambiaba de opinión y su pereza alcanzaba el cenit. Mientras nosotros estábamos nadando, buceando, caminando o hablando con la gente; él bebía retumbado con la cabeza hundida sobre su tableta o teléfono, dormía o bebía más. Ni siquiera la avería de uno de los motores del barco fue suficiente motivación para sacarlo de la apatía del alcohol. Fue entonces cuando empezamos a preocuparnos seriamente porque si no se moviliza para arreglar el motor, ¿qué pasará si ocurre algo grave estando alejados de tierra? 

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¿Qué hacer?

Desde hace días pensábamos qué hacer. Nos quedaba un mes a bordo del barco y, cada día que pasaba, la paciencia y la tolerancia disminuían. No encontrábamos nada positivo para seguir navegando con el “capitán”. Para nosotros la principal ventaja de hacer barco-stop era llegar a sitios fuera de las rutas turísticas pero esa ventaja desapareció pronto ya que en esos lugares no hay bares ni alcohol, entonces ¿para qué parar allí? Pasamos por desérticas bahías y pequeñas aldeas para meternos en el circuito turístico como Gili Trawangan o la isla Kanawa.

Para bajar del barco dos cosas nos retenían. La primera, el dinero. Era la forma más barata de llegar al país de Oz y nuestros fondos se están reduciendo. La segunda, a pesar de todo, me sentía obligada. Habíamos decidido navegar hasta Australia y sabíamos que éramos necesarios. No queríamos dejar al “capitán” a bordo. ¡Qué ingenuos! Resultó que el “capitán” no tenía tales dilemas y, mientras tanto, buscaba intensamente una mujer con la que compartir más que la travesía, el dormitorio. Una persona adicional es suficiente para el momento de echar el ancla y el resto lo hace el piloto automático (casi todo el tiempo navegamos a motor). Varias veces estuvo en contacto con diferentes mujeres pero no llegaron a un acuerdo. Entonces la forma de tratarnos empezó a ser inaguantable. ¿Por qué? Porque ni siquiera tenía lo que hay que tener para decirnos cuál era la situación. Trató de demostrarnos lo incompetentes que éramos y cómo le complicamos la vida con la esperanza de que nosotros mismos dejáramos el barco. Buscaba excusas, algo decisivo, para poder deshacerse de nosotros. Todas las piezas del puzzle empezaron a encajar hasta completarse ayer mismo (23 de septiembre) en un momento de culminación.

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Irene y Dominique

La culminación ocurrió cuando conseguimos reunirnos con Irene y Dominique (sí, otra vez) y nos contaron que en pocos días empezarían un roadtrip por Australia, justo lo mismo que nosotros teníamos en mente. Nos propusieron si no queríamos unirnos a ellos y… empezamos a considerar seriamente la idea de desembarcarnos. Viajar con Irene y Dominique era una magnífica perspectiva. La compañía perfecta, buena gente. ¡No puede ser mejor! Pero aún sentía que deberíamos quedarnos con el “capitán”. Al fin y al cabo nos habíamos comprometido a ayudar. Al volver a ver al “capitán” una vez más estaba borracho a las tres de la tarde y empezó a decirnos lo inútiles que éramos, y no aguantamos más. Todo tiene su límite y, esta vez, fui yo la que exploté. ¿Cuál fue el resultado? Palabras como puñales y un rápido desalojo del barco. Realmente nos sentimos aliviados. No me esperaba que después de dos semanas seríamos expulsados por la tarde sin ningún remordimiento por parte del “capitán”. No le importaba si tenemos donde dormir o qué íbamos a hacer. Lo único que lamento es no haberle dejado antes.

Los planes están para cambiarlos

En este momento estamos en Bali. Cambio de planes express y una rápida huida de la asquerosa ciudad de Labuanbajo en la isla de Flores en un sólo día. Nos recuperamos aunque no fue fácil. Decepcionados, amargados, tristes, irritados, un montón de nervios y mucho dinero gastado; ese es el balance de nuestro primer barco-stop. Esto no significa que crucifiquemos este forma de transporte. En el futuro, tendremos mucho más cuidado al elegir al capitán.

Ahora estamos con amigos. Hemos quedado con Ania Błażejewska, autora de wazji.pl Pasamos el tiempo con Irene y Dominique sumergiéndonos en los lujos de la civilización de Bali (aire acondicionado y baños normales). Y en unos pocos días, Australia. No en barco, sino en avión pero en buena compañía. La primera semana estaremos con una amiga que no hemos visto en nueve años.

¡Australia, estamos llegando!


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Kasia & Víctor

Una polaca y un español. Llevan viajando juntos desde 2008. Fue entonces cuando se conocieron en Perú y pronto descubrierion que viajar es algo más que un pasatiempo. Locos por animales, buenos libros y estar en movimiento.
Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Hola amigos!

    Wow, que experiencia la del barco. Tanto onírica como detestable.
    Que bueno, que una vez, el viaje pone a prueba y uno encuentra las herramientas para reinventarse.

    Abrazos desde una Barcelona independentista y a disfrutar de Bali y Australia.

    1. Hola Ludmila.
      Un viaje está compuesto por experiencias, buenas y malas. Hay que probar las cosas para saber si te gustan o si las descartas.
      No nos arrepentimos de nuestra aventura en el barco y no descartamos volver a embarcarnos en el futuro. Tendremos que esforzarnos en conocer mejor al propietario y, entonces, todo debería “ir viento en popa y a toda vela”.
      Un saludo desde Bali contando las horas para salir rumbo a Darwin.

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