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Palawan. Primeras Impresiones De Filipinas

Palawan. Primeras impresiones de Filipinas

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Llevamos en Filipinas menos de dos semanas y es el momento de poner por escrito todo lo que he estado hablando durante este tiempo con Kasia. Te advierto de antemano que no va a ser bonito. No voy a escribir que todo es maravilloso y que paseamos cogidos de la mano por un camino cubierto de pétalos de rosa. Más bien voy a quejarme. No de toda Filipinas pero si de la sobrevalorada isla de Palawan.

Sé que las comparaciones son odiosas pero, por mucho que lo intente, también son inevitables. Sé que no he visto “nada” de Filipinas, teniendo en cuenta que son más de 7.000 islas pero al comparar con otro país de miles de islas (Indonesia con más de 17.000) no llego a entender la fascinación que atrae a los turistas aquí. Suelo llegar a los lugares sin expectativas, como una tabla rasa, para evitar decepciones. No espero nada, ni bueno ni malo y de la experiencia que salga, doy mi opinión sea buena o mala.

Desgraciadamente, hasta ahora, mi opinión no es buena en absoluto.

¿Filipinas, merecen la pena?

Kasia escribió sus primeras impresiones estando en El Nido. Quizás el lugar más famoso de Filipinas después de Boracay. Desde mi punto de vista no merece esa fama, es el lugar más sobrevalorado en el que hemos estado desde que dejamos Polonia hace tres años.

No me molesta el caos, la suciedad y el ruido de las ciudades asiáticas; estoy más que acostumbrado pero los filipinos me irritan. La incompetencia que he podido ver estos últimos días alcanza niveles muy altos. Sé que en el Sudeste Asiático todo va a su ritmo, lento y sin prisas pero tener que preguntar cinco o seis veces por lo mismo y no obtener respuesta, llega a ser desesperante. Cada vez que pregunto, solo responden que llamarán para averiguarlo, pero no lo hacen.

Palawan es el mejor ejemplo de la falta de planificación tanto urbanística como de desarrollo turístico. Siendo uno de los destinos más importantes del país, no cuenta con electricidad las 24 horas del día y puedes olvidarte de tener un buen Internet porque, muchas veces, ni siquiera el Internet de la tarjeta Sim del teléfono funciona.

Las playas sucias pero no por la basura (cada establecimiento que está en primera línea de playa, barre y limpia su área) sino por los ríos de aguas residuales (espero que no sean fecales) que parten la playa para ir a desembocar al agua.

palawan filipinas

Ya nos habían advertido de que la relación calidad/precio en los alojamientos no era muy buena pero no esperábamos que fueran tan caros y, a la vez, tan cutres y sucios. Estoy acostumbrado a dormir en sitios viejos y sucios pero a unos precios mucho más bajos; en India y Nepal a veces teníamos que pedir (ante miradas de incomprensión) que nos cambiaran las sábanas porque estaban llenas de restos de comida y pelos de medio metro de la mujer que había estado peinándose o arrancándose el pelo encima de la cama y más de una vez utilizamos nuestras fundas de tela para acostarnos en lo que ellos consideran una habitación limpia.

Los precios inflados no afectan solo a los alojamientos. La comida, el transporte y las excursiones también son caras para la calidad que ofrecen. Me siento como una cartera repleta de dinero y con piernas a la que hay que sacarle todo lo que se pueda en el menor tiempo posible; creo que así me ven los lugareños.

El primer transporte que necesitamos era para ir a la estación de autobuses de Puerto Princesa, la capital de Palawan. Ningún jeepney (autobuses locales) quería llevarnos. Aunque sabíamos que tendríamos que pagar más por llevar las mochilas que ocupan mucho espacio, fuimos ignorados por los conductores o rechazados agresivamente. Nos tocó ir en tricycle (una moto con sidecar) pagando el doble de la tarifa que pagaría un filipino.

Si lo supiera me hubiera ido a otra isla de Indonesia donde disfrutar de comida y transporte acorde con su precio y, sobre todo, de la calidez de sus gentes. Incluso un anfitrión de Couchsurfing en Puerto Princesa quería que le promocionáramos su hostal, teniendo en cuenta que no es más que una habitación construida con bambú encima de su casa. Sin ventanas ni puerta solo estuvimos unas horas mientras buscábamos otro alojamiento ya que no estábamos dispuestos a dejar nuestras mochilas (todas nuestras pertenencias) en un lugar donde cualquier persona puede acceder desde la calle. Además él ni siquiera estaba en la ciudad, nos recibió su primo que no habla inglés. ¿Qué vamos a compartir si la única interacción que tenía su primo era con la película que veía en su teléfono?

Estamos gastando más dinero aquí que en otros países supuestamente más caros y por servicios que distan mucho de tener buena relación calidad/precio. Te doy algunos ejemplos:

  • Alquilar un scooter en El Nido son 500 pesos (8,5 euros). En Bali 50.000 rupias (3 euros) y en Sulawesi 70.000 (4,5 euros).
  • Alojamiento en Corong-Corong, ni siquiera en El Nido por 1.300 pesos (22 euros) y después de regatear bastante. En Indonesia, Tailandia o China por una habitación doble con baño nunca pagamos más de 14 euros.
  • Excursión por las islas en El Nido (dependiendo de las cuatro variantes que hay) cuesta entre 20 y 25 euros. En la tailandesa isla de Koh Lipe nos costó menos de 10 euros.
  • La furgoneta de Puerto Princesa a Port Barton: 150 kilómetros por 6 euros y la furgoneta desde Port Barton a El Nido: 165 kilómetros por 10 euros.
  • Entrada a algunas playas: 50 pesos; el parking que no es más que un descampado: otros 50 pesos; y sigue, y sigue.

¿Y qué opinan otros?

Por primera vez nos hemos encontrado con personas que también se quejan. Se quejan de la suciedad, de la falta de calidad y limpieza de los alojamientos, de las colas que hacen los barcos para llegar a algunas atracciones, de que no todo es tan bonito ni tan paradisíaco. Por primera vez la gente nos advertía de lo que no hay que hacer, a donde no hay que ir, donde no ir a comer. Apenas recomendaciones buenas, solo cosas a evitar. El primer día una pareja de franceses nos desaconsejaron El Nido pero somos persistentes, teníamos que verlo con nuestros propios ojos y sentirlo en nuestras propias carnes. Ahora sé que tenían razón.

palawan filipinasInteracción nula

Hace unos días con gran satisfacción dejamos Palawan. Ahora estamos por las montañas al norte de la isla de Luzón. Aunque es más bonito seguimos un poco desanimados. Para llegar fuimos desde una ciudad a la que normalmente no llega el turismo. Fuimos durante seis horas en un autobús repleto de locales. Los únicos blancos éramos nosotros y no nos dirigieron ni una palabra, ni una mirada, ni una sonrisa. No hay ninguna interacción con los lugareños, ni siquiera nos devuelven las sonrisas que les brindamos. Vamos a la misma panadería a diario para comprar algo para desayunar y la dependienta, lejos de ser cordial, con cara de “que asco de vida” no nos devuelve ni el saludo ni los buenos días.

En unos días seguiremos más al norte con la esperanza de encontrar algún gesto cálido, una simple bienvenida o una pregunta que demuestre que están vivos y tienen sentimientos o curiosidad. Aún no hemos perdido la esperanza de encontrar algo que merezca la pena en Filipinas.


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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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