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Mongolia: Ulán Bator Y El Desierto Del Gobi

Mongolia: Ulán Bator y el desierto del Gobi

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Mongolia ha sido otro de mis sueños cumplidos. Visitar los vastos e inhabitados territorios del país con menor densidad de población del mundo, conocer cómo es la vida de los nómadas, experimentar la hospitalidad como en cada desierto y maravillarse contemplando los paisajes y las puestas de sol en el desierto del Gobi.

Fui preparado, acerté y no terminé decepcionado. Para mí, Mongolia iba a ser sus paisajes, no su gente. Desgraciadamente así fue. En un país que se ha vuelto tan turístico, una vez más, fuimos tratados como bolsas de dinero con piernas. No es culpa suya, es culpa nuestra. Somos nosotros los que los hemos corrompido, los que hemos hecho que se acostumbren a sacarnos dinero, los que hacemos que (cada vez más) abandonen sus poblaciones para trasladarse a Ulán Bator donde pueden tener contacto con el extranjero que trae dólares abandonando sus tradiciones y su cultura para recrearlas, previo pago, sólo para nuestros ojos.

Ulán Bator y la sensación de no ser nadie

Ulán Bator, la capital más fría del mundo con temperaturas de hasta 40 grados bajo cero, también es la ciudad más contaminada del mundo debido a toda la población nómada establecida en ella en yurtas quemando carbón, madera y basura en sus estufas-cocina.

Mongolia tiene una población de casi 3.000.000 de habitantes y casi la mitad vive en Ulán Bator aunque la ciudad fue pensada para albergar a unos 600.000.

Ulán Bator

Ulán Bator

Pasear no es ningún placer. La mayoría de los edificios son viejos o se están cayendo a trozos; y los nuevos tienen unos estilos completamente diferentes a lo que tienen alrededor. Aún no estoy seguro si tienen sistema de alcantarillado porque no vi ni una sola alcantarilla y en cuanto llueve un poco tanto las aceras como las calles se llenan de charcos que se convierten en ríos cuando llueve algo más que un poco.

Después de ver la Plaza de Sukhbaatar con la estatua ecuestre de Damdin Sukhbaatar y la estatua de Gengis Khan, nos pasamos unos días preguntando en varios hostales ya que todos organizan tours o alquilan coches con conductor. Estábamos en septiembre, la temporada de verano ha acabado y ya han ganado todo lo que esperaban; por eso no estaban dispuestos a negociar y, en algunos casos, era como hablar con la pared ya que nos ignoraban porque la televisión o la pantalla del teléfono resultaba más interesante que nosotros y la posibilidad de ganar algo más de dinero.

Ulán Bator

Excursión por el desierto del Gobi

El desierto del Gobi no es un desierto como todos nos imaginamos. Hay ríos y lluvias y, por consiguiente, vegetación y mucho pasto para los animales. Durante la época del deshielo muchos lugares se inundan y algunos ríos se desbocan provocando destrozos en los ya castigados y casi intransitables caminos.

A base de paciencia conseguimos, a través de la agencia de un hostal, contratar una “russian minivan” con conductor para recorrer el desierto del Gobi y un poco del oeste del país.

No vamos a ir de viajeros excepcionales porque visitamos los mismos sitios que visita todo el mundo. Aunque intenten venderte que estás en una yurta de nómadas que ven un occidental por primera vez en su vida, no te dejes engañar; las agencias tienen sus rutas preparadas y lo único que cambian son los campings o las yurtas adonde te llevan a comer o a dormir.

el desierto del Gobi

Durante doce días visitamos los principales puntos del Gobi: dunas, formaciones rocosas, ríos (sí, ríos en un desierto), ruinas de antiguos monasterios y vimos miles de ovejas, cabras, vacas, yaks, caballos y camellos. La diferencia de nuestra excursión fue que no dormimos ni comimos en campings ni en yurtas; llevamos nuestra propia comida que cocinábamos cada día y dormíamos en tienda de campaña lo más alejados posible de las rutas de vehículos y de las yurtas para no tener visitas de perros que nos marcasen la tienda con su orina o en busca y captura de comida.

el desierto del Gobi

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el desierto del Gobi

La vida de los nómadas

La vida de los nómadas sigue siendo dura aunque hoy en día tengan paneles solares para cargar la batería que les proporciona luz por las noches y alimenta sus televisiones. Apenas se ven nómadas dirigiendo el ganado a caballo; ahora van en moto. Esto no es motivo para criticar ya que es de lo más normal; todo el mundo en cualquier parte del planeta quiere vivir mejor y eso se traduce en electricidad, agua corriente, smartphone, internet…

Sólo una noche cenamos y dormimos en la yurta del suegro de nuestro conductor: un grupo de nómadas compuesto por dos familias. Al aproximarnos al lugar nuestro conductor tuvo que preguntar a un coche que pasaba por allí por la localización exacta ya que estos nómadas desplazan sus campamentos entre dos y cinco kilómetros cada mes o dos para que su ganado tenga donde pastar.

el desierto del Gobi

el desierto del Gobi nomadas

el desierto del Gobi

Después de las preguntas de rigor acerca de la nacionalidad, edad, hijos y religión; una mujer se puso a cocinar mientras los hombres charlaban y bebían leche fermentada. Su dieta se compone principalmente de carne y distintos productos elaborados a partir de la leche de los animales a los que siempre le añaden sal; las verduras son casi inexistentes. Nuestra cocinera preparó una especie de pasta con agua, harina y sal que luego cocinó junto con un montón de carne para diez personas, un par de patatas rancias y una cebolla. Al ver las cantidades de sal que añadía constantemente, iba perdiendo el apetito poco a poco. El resultado no fue tan malo como me esperaba aunque no es el plato que pediría al verlo en un menú con fotografías.

Comida de los nomadas

Después de la cena en la que les invitamos a cerveza que habíamos comprado en un pueblo de camino, desaparecimos. Sólo obtuvimos alguna sonrisa cuando se cruzaban nuestras miradas con las de ellos, el resto de nuestra estancia allí fue ignorada ya que nuestro conductor tenía un montón de fotos y vídeos de sus hijas (las nietas del patriarca) en el teléfono. Dormimos en el suelo con nuestros aislantes y por la mañana nos despedimos de ellos y continuamos nuestro camino. Aunque no lo parezca por como lo describo, fue una experiencia grata, única y que no olvidaré.   


Más fotos de Mongolia aquí.


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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. hola! pienso hacer el transiberiano y cruzar a mongolia; me gustaría no estar más de 4 días, recorrer ulan bator y luego el desierto de gobi, y partir hacia pekín. Mi pregunta es: me hospedo en ulan bator, bajo al desierto con tour y luego cómo sigo bajando hacia pekín? tengo que volver a ulán bator? viajo sola y, aunque no es mi primer viaje sola por países “extraños”, tengo dudas con MONGOLIA, no sé cómo manejarme. gracias!

    1. Hola Fefe,

      Siento mucho no poder ayudarte pero como escribí en el post, nosotros alquilamos una furgoneta con conductor y nos montamos la visita por nuestra cuenta.

      No sé cómo funcionan los tours, no sé si empiezan y terminan en Ulan Bator o pueden dejarte más al sur para seguir hacia China.

      Creo que lo mejor es que te pongas en contacto por e-mail con varias agencias y les hagas preguntas concretas para que te den las opciones que tengan. Además si quieres hacerlo en 4 días, será mejor si ya lo tienes organizado para el día de tu llegada.

      Respecto a Ulan Bator: tampoco creo que haya que dedicarle mucho tiempo pero tú mejor que nadie sabrás lo que te interesa.

      Vuelve a escribir con tu experiencia para poder ayudar a futuros viajeros.

      Un saludo desde Osaka.

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