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Kaohsiung. Primeras Impresiones De Taiwán

Kaohsiung. Primeras impresiones de Taiwán

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Llevamos un mes en Taiwán y ya es hora de contarte mis primeras impresiones. No te asustes, son buenas. La gente es simpática, la comida es buena, todo está bastante más limpio de lo que teníamos por costumbre en el Sudeste Asiático y, además, tratan bastante bien a los animales. De hecho muchos tienen perros o gatos en casa y están bastante bien cuidados (algunos perros incluso son muy mimados).

Primeras impresiones  de Kaohsiung, Taiwán

Cuando salimos del efectivo y organizado aeropuerto en la ciudad de Kaohsiung nos recibió el sol pero nos sorprendió la casi falta de humedad estando tan cerca del mar. Todo estaba limpio a nuestro alrededor, los taxistas nos daban la bienvenida y sonreían. Solo uno de ellos nos ofreció sus servicios y después de rechazarlos y explicarle que pensábamos ir en metro, nos sonrió y siguió hablando con sus compañeros. La verdad es que nunca antes me había pasado algo así en un aeropuerto.

Al salir del metro nos encontramos con una ciudad moderna y vacía. Una ciudad de casi tres millones de habitantes y en el centro a mediodía el tráfico de coches y scooters es fluido. No hay atascos, no hay pitidos, nadie adelanta a lo loco ni se salta los semáforos en rojo. Ni siquiera los scooters se cuelan entre los coches para ponerse en primera línea ante la luz roja. (Creo que conducen mejor que en mi Alicante natal).

Kaohsiung

Kaohsiung

Lo que sé de Taiwán 

Por una vez yo sabía más sobre un lugar que Kasia. Aparte de saber que antaño, cuando pertenecía a la Corona de Portugal, se llamaba Ilha Formosa, que es una isla cerca de China y que tiene serios conflictos con el gigante asiático ya que el gobierno chino asegura que la isla forma parte de China y el gobierno taiwanés proclama que es un país independiente, sé que muy pocos gobiernos (menos de 20 y bajando) reconocen esa independencia. ¿Por qué? Mira la procedencia de todo lo que tienes y verás que la mayoría es “Made in China” y ahora pregúntate qué pasaría si el gobierno de tu país reconociera la independencia de Taiwán y China se enfadase y dejase de vender sus productos a tu país… Pues ahí tienes la respuesta.

Estando en Australia tenía varios compañeros en el curso de inglés que procedían de Taiwán me hablaron de su gastronomía (la mejor del mundo según ellos), de sus Parques Nacionales, de sus diferentes cultos religiosos (budismo, taoísmo, confucionismo, algo de catolicismo y unos cuantos aborígenes en algunas regiones). Yo hice mis averiguaciones y descubrí lo mejor: al llegar te dan 90 días de visado gratis.

Lo único sobre Taiwán que me contó Kasia fue que la marca de electrónica Asus es taiwanesa.

¿Y tú? ¿Qué sabes sobre Taiwán?

Primera parada, Kaohsiung

Seguramente nunca habías oído hablar de Kaohsiung, la verdad es que hasta hace poco nosotros tampoco. Volamos allí porque eran los billetes de avión más baratos que encontramos desde Malasia. Una ignorancia sorprendente ya que, Kaohsiung, es la segunda ciudad más importante y el mayor puerto de Taiwán. 

Nadie tiene prisa, nadie corre por las calles ni por el metro. Los scooters van ordenadamente solo por el carril derecho tal y como dicta la ley. Los pocos coches circulan despacio a la velocidad correspondiente en cada calle. Tanto los scooters como las bicicletas (eléctricas o no) y los coches aparcan en las zonas indicadas.

Kaohsiung

Si a todo lo anterior le sumas todas los saludos con un movimiento de cabeza y las sonrisas que recibimos de muchas personas con las que nos cruzamos por la calle; las primeras impresiones de Taiwán son muy buenas, excelentes.

Lo malo es la niebla constante que, en realidad no es niebla. A pesar de que apenas hay tráfico ni mucho menos atascos, la contaminación atmosférica es muy alta debido a la industrialización de los alrededores. 

Descubriendo Kaohsiung

Al salir al primer paseo de reconocimiento solo vemos la vida cotidiana de una ciudad cualquiera. Teterías, cafeterías, pequeñas tiendas de barrio (aunque estamos en el centro), gente paseando con sus parejas, hijos o nietos, grandes templos en las calles principales y otros pequeños por algunas de las callejuelas por las que nos adentramos, talleres mecánicos para los miles de scooters, farmacias y muchos negocios que vistos desde fuera no tenemos ni la menor idea de a qué se dedican… Y, sobre todo, tiendas de teléfonos y todo tipo de accesorios para ellos. Es triste ver a tanta gente pegada a la pequeña pantalla sin prestar la menor atención a la persona que tiene al lado sea su pareja, una amistad o su hijo. Permanecen ensimismados incluso cuando tienen enfriándose el plato de comida delante. Entre la basura que producimos y la dependencia de las pantallas, el futuro que nos espera va por el buen camino para llegar a ser como en la película WALL-E. Si no la has visto todavía, te la recomiendo para que te rías, llores y reflexiones…

Al preguntar en nuestro hostal por recomendaciones para ir a cenar, nos hablan de un mercado nocturno que montan cerca de Labor’s Park cada lunes al atardecer. Afortunadamente era lunes y hacia allí nos dirigimos. A partir de las siete cierran al tráfico una larga calle que se llena de puestos de comida. Dumplings, pinchos, hamburguesas, sushi, sopas, decenas de diferentes snacks, pasteles, bollos dulces y salados pero no sólo hay comida; al fin y al cabo los taiwaneses vienen de China. Esto significa que también hay puestos con accesorios para teléfonos, ropa, juguetes, relojes, bolsos, bisutería de plástico…

Allí es la atracción semanal, todos van allí, parejas, familias, grupos de amigos y alguna que otra persona mandada por otra a comprar la cena. Mentalízate para andar entre mucha gente, a su paso (significa muy lento) pero también prepárate para recibir sonrisas, para que no traten de engañarte, para que todo tenga su precio, para explicar lo que quieres por señas y para que el vendedor acabe dándote unos bollos, unos dumplings o una hamburguesa gratis por el simple hecho de que te hayas tomado tu tiempo en comprar algo en su puesto.

Por suerte, durante toda la semana, justo enfrente de nuestro hostal tenemos unas cuantas decenas de puestos de diferentes tipos de comidas, zumos, tés y postres desde las 11 de la mañana hasta casi medianoche. En Taiwán nunca pasarás hambre ni sed si te gustan los puestos callejeros.

Hasta ahora, Taiwán, me encanta y dudo que nada ni nadie pueda cambiar mis impresiones.


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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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