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Algunas Curiosidades De Taiwán

Algunas curiosidades de Taiwán

Hace más de tres años que salimos desde Polonia rumbo al mundo. Durante todo ese tiempo hemos pasado por unos cuantos países, algunos parecidos entre sí, otros completamente diferentes. Procuramos no hacer comparaciones, más bien buscamos las diferencias, lo que les caracteriza sea a nivel cultural, gastronómico, paisajes, religión o la predisposición de los locales a interactuar con el que viene de fuera. Sé que Taiwán no es un destino tan buscado como el Sudeste Asiático. Quizás algunos ni siquiera saben dónde está o si pertenece a China o no aunque ese es un tema complicado como ya escribí aquí. Para ti, sepas lo que sepas sobre esta pequeña isla, he preparado una lista de curiosidades de Taiwán. Esas curiosidades que marcan la diferencia con otros países cercanos o con los que antaño invadieron, colonizaron y se asentaron en su territorio. Esas curiosidades que aparte de interesarte, podrán resultarte prácticas si algún día Taiwán entra en tus planes de viaje.

Taiwán NO es China en versión light

He oído y leído que Taiwán es como una preparación para ir a visitar a su hermano mayor, China. Pero no, no estoy de acuerdo en absoluto. Después de haber pasado tres meses en China puedo decir que los chinos son únicos. Su forma de pensar y hacer las cosas, sus costumbres, modales y educación no tienen nada que ver con lo que puedas ver en Taiwán. 

Para los chinos es normal aclararse sonoramente la garganta y escupir en cualquier lugar, sonarse la nariz (con ayuda solo y únicamente de los dedos) en mitad de la calle, gritar, señalar a alguien directamente estando a un metro o sacar fotografías de los extranjeros. No vimos ni sufrimos (o disfrutamos) de nada de eso en Taiwán. 

Los taiwaneses fueron “educados” por los japoneses durante 50 años. Además de mejorar la infraestructura y la economía, dejaron una gran huella cultural: pretendían hacer japoneses de los taiwaneses y eso se ve incluso sin haber estado en Japón antes. Los modales, la limpieza, el orden, el sushi, el reciclado de basura…  

curiosidades de Taiwán

Taiwán SÍ es un anticipo de Japón

No soy experto en Japón ni mucho menos. De hecho desde Taiwán volamos por primera vez a Japón pero en las calles de Taipéi pudimos ver muchas cosas estereotipadas con Japón. La comida de plástico en los escaparates de los restaurantes. Los perros llevando vestidos, faldas, zapatos, gafas de sol, el pelo teñido y/o llevados en carritos por sus orgullosos dueños. Las salas de videojuegos, las pantallas y los carteles luminosos de la zona de Zhongshan. La afición al sushi que según se dice es más parecido a lo que se encuentra en Japón que a lo que se vende en Europa como tal. 

Basura (no es lo que piensas)

Una de las primeras cosas de las que nos dimos cuenta, es la falta de papeleras o contenedores donde tirar la basura. Ya sé que estás pensando: en muchos países asiáticos no hay papeleras ni cubos de basura porque lo tiran todo al suelo, al rio o al mar dependiendo que les quede más cerca. Lo extraño es que las calles de Taiwán están limpias, nadie tira nada al suelo. Cada uno lleva su bolsita de plástico donde va acumulando su basura hasta llegar a casa pero… ¿qué pasa luego? Tampoco hay contenedores en las calles, a pesar de que en los hostales se puede ver que segregan la basura, ¿qué hacen con ella?

Nuestro primer día en Kaohsiung lo descubrimos. Volviendo de un paseo por nuestro primer mercado nocturno taiwanés, vimos un montón de personas en la acera como si esperasen al autobús con la excepción de que estaban con sus bolsas de basura en la mano. Hasta que al poco tiempo empezó a oírse una música que se acercaba, de pronto apareció lo que emitía la música: un camión de basura. Todos se acercaban rápidamente para entregar la bolsa al basurero o lanzarla directamente al interior. Esto se repite cada día, con basura y reciclado, en cada calle tienen su propio horario ajustado al minuto (por ejemplo a las 20:47).

Transporte público

Uno de los mejores transportes públicos que hemos encontrado en Asia. Bueno, rápido, barato y puntual; tanto en las ciudades como en los trenes que las unen.

El metro es más rápido y más caro (pagas por distancia) y no se puede llegar a cada lugar. Nosotros preferimos los autobuses. La mayoría tienen el precio del billete fijo (hagas una parada o quince), llegan a más lugares que el metro y además van por la superficie donde puedes recrearte la vista con lo que se ve por las calles.

Lo ideal es comprar una tarjeta de transporte por 100 TWD (menos de 3 euros). Existen dos diferentes: I-pass y Easy-card. Al pagar con ellas en el autobús, metro o tren local tienes un pequeño descuento pero te ahorras tener que pasar por la máquina o por taquilla para comprar los billetes. También sirven para pagar en 7eleven y Family Mart. Pero lo mejor es que son válidas ¡en todo Taiwán! Compras, recargas y ya está.

Bicicletas urbanas

Como en muchas países hoy en día, en algunas ciudades taiwanesas como Tainan o Taipéi también disponen de bicicletas que puedes alquilar con las tarjetas de transporte. El inconveniente es que en las terminales, aunque elijas la opción de inglés, todo está en chino. Si tienes pensado alquilar una bicicleta para moverte por la ciudad es mejor si vas acompañado por alguien capaz de entender el chino tradicional.

El Gran Hermano

No es lo que piensas. Vayas donde vayas, mires donde mires, en Taiwán siempre habrá una cámara vigilándote aunque lo normal es que habrá más de una para poder captar todos los ángulos. Te sientes como en un reality. En los ascensores, en las tiendas y cafeterías, por la calle… vigilado, observado, ¿grabado? Más que sentirme más seguro, me hacían sentirme acorralado.  

Cafeterías

Antes de pisar tierras taiwanesas leí que la afición al café se había desarrollado pero no imaginé que llegara a tanto. Incluso en pequeñas ciudades tienes cafeterías, modernas, acogedoras, decoradas, temáticas… si existieran los hipsters taiwaneses aquí serían felices. Lo malo es que los precios van acordes con el ambiente moderno y un simple expresso cuesta entre 80 y 100 TWD.

Panaderías

Teniendo en cuenta que tanto en China como en el Sudeste Asiático no tienen ni pan ni bollería como nosotros la conocemos excepto en supermercados destinados a expats (con precios para expats), fue una agradable sorpresa. Además de en los supermercados, es fácil encontrar puestos dedicados a la venta de bollería (dulce y salada) en los mercados nocturnos y panaderías en casi cualquier calle principal donde comprar una napolitana de chocolate, un donut, magdalenas o una barra de pan.

Comida taiwanesa

La comida en Taiwán fue un poco decepcionante. No me entiendas mal, está buena pero me habían hablado tan bien algunos taiwaneses que conocí en Australia y comimos tan bien durante tres meses en China. 

La mejor opción para comer en Taiwán son los lunchbox o buffets. Te ponen arroz en un plato o en un recipiente de cartón y escoges los acompañamientos que pueden ser carne, pescado, diferentes verduras, tofu. En algunos se paga al peso y en otros dependiendo de lo que hayas escogido.

En los mercados nocturnos se puede encontrar de todo, snacks, salchichas, dumplings, sopas, sushi, noodles. Lo malo es que si preguntas por recomendaciones, te mandarán a algún lugar donde sirven todo tipo de entrañas; ya que para los taiwaneses son lo mejor. Siempre, sin excepción, cuando hemos visto gente haciendo cola era para comer sopas, arroz o noodles con entrañas. 

curiosidades de Taiwán

curiosidades de Taiwán

Otra opción son los omnipresentes 7eleven y Family Mart donde se pueden encontrar sándwiches, sushi, platos precocinados fríos y calientes y muchas más cosas donde elegir. Si no se ve ninguno cerca, camina hasta cualquier esquina y mira a ambos lados, es casi seguro que haya uno a pocos metros.  

Lo turístico es para los locales

Cuando vayas a cualquier lugar reconocido como atracción turística o como barrio antiguo (old district) verás que está preparado para el turismo local. Esto significa que apenas podrás ver los edificios antiguos o caminar ya que todo estará plagado de tiendas llenas de souvenirs de plástico y puestos de snacks. Los taiwaneses compran y comen compulsivamente y esa es su idea de lo que se hace en “vacaciones”. Cuando hay muestras gratuitas de comida es difícil llegar a probarlas ya que los taiwaneses no tienen vergüenza y comen como si fuera un plato principal servido en exclusiva para ellos; es bastante chocante ver a uno de ellos comer sin parar engullendo uno tras otro todo lo que el dependiente (sin molestarse ni sorprenderse) va sirviendo en el plato. No miran los precios, no les importa que en la calle de al lado lo mismo cueste la mitad, no les importa hacer la foto a algo con otros cientos de personas pasando por delante. No les importa que para el occidental sea un infierno porque, para ellos, es precioso, es lo que hay que ver y hacer, es para lo que han acudido en masa como pudimos ver en nuestra estancia en Jiufen.

El típico chiste hispanohablante 

“Me suda la punta de la tienda de cosméticos taiwanesa” es una frase con la que nos reíamos y que ya forma parte de nuestras expresiones. Casi todos los hispanohablantes que hayan visitado Taiwán se habrán sacado una fotografía delante del letrero gigante de alguna de estas grades tiendas de cosméticos llamadas “Poya”. Aunque no se escribe igual, la pronunciación si que es la misma y cuando es la única palabra que captas en una conversación entre taiwaneses, tiene su gracia.


Bromas aparte, estas tiendas son muy recomendables. No solo venden cosméticos y artículos de higiene, también tienen una sección de comida muy buena. Las sopas de noodles instantáneos son las mejores que probamos en Taiwán.

¿Y tú? ¿Conoces Taiwán? ¿Te sorprendieron las mismas cosas? ¿Añadirías alguna otra curiosidad? ¡Cuéntanoslo!

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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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