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Tayikistán, Descubriendo Khorog

Tayikistán, descubriendo Khorog

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Después de levantarnos al amanecer y unas duras negociaciones por el transporte que nos llevó desde Dusanbé a través de poco más de 300 kilómetros en un tiempo récord de 12 horas, llegamos a Khorog, capital de la Provincia Autónoma de Alto Badajshán.

Khorog es un cruce de caminos para todos los que hacen Pamir Highway o el Corredor Wakhan. Tienes tiendas, hostales, homestays, cajeros automáticos (aunque no siempre tienen efectivo), restaurantes. Khorog es, dependiendo de la dirección de tu viaje, la despedida o la vuelta a la “civilización”.

Para nosotros, como para la mayoría, Khorog iba a ser un lugar de tránsito pero nos quedamos varios días… ¿por qué? Primero para que Kasia se recuperara de una infección de garganta antes de meternos por las carreteras de tierra y piedras características de las montañas tayikas y, segundo, por las fiestas. Justo en esos días se celebraba, coincidiendo con el día de la unidad, el festival Roof of the world que reuniría a artistas de todo Asia Central. Al día siguiente llegaba el hijo y heredero de Aga Khan IV

En toda la Provincia Autónoma de Alto Badajshán (que incluye Pamir Highway y el Corredor Wakhan) veneran y, no sin razón, a Aga Khan. A pesar de los grandes carteles con imágenes del presidente desde 1994 Emomali Rahmon saludando al pueblo entre campos de tulipanes o caminando sobre las aguas del río (porque es él quien provee de agua a la región y no todos los ríos que la recorren) han sido olvidados por el gobierno. 

Sin embargo Aga Khan y sus fundaciones han ayudado a desarrollar la región construyendo escuelas, hospitales e infraestructura. Después de la guerra civil el presidente “electo” cerró por completo el Alto Badajshán durante años dejando a sus pobladores sin siquiera comida. Los que podían cruzaban a Afganistán para cambiar sus pocas pertenencias (vajilla, cojines, mantas) por harina para hacer pan. Cuando Aga Khan IV se enteró de esa situación empezó a traer alimentos a la región saltándose las prohibiciones del gobierno tayiko. Por esto y muchas otras cosas, Aga Khan IV y su hijo Rahim Aga Khan que se convertirá en el siguiente Aga Khan son considerados los presidentes, los héroes y los líderes espirituales del Alto Badajshán. En cada casa tienen un retrato de ellos y no del Presidente Emomali Rahmon.

¿Será el príncipe?

Celebraciones durante el día de la unidad

Descubriendo Khorog

Al final por unas o por otras nos quedamos cuatro días en la “ciudad” paseando, observando, descubriendo. Perderse por las calles formadas por el bazar y ver la riqueza de productos que tienen aunque no vayas a comprar nada, merecerá la pena. Tomates, pepinos, cerezas, sandías, melones… todo natural, aquí no hay dinero para fertilizantes, invernaderos, químicos; aquí se usa estiércol y la fruta y verdura es de temporada. Y créeme todo eso se nota en el sabor. Hornos de pan tradicionales, las omnipresentes manti, salchichas envueltas en una fina masa y fritas y muchos otros snacks… seguro que encuentras algo a tu gusto.

Aunque hay un par de opciones para comer algo conocido (pizzas, tacos, hamburguesas…) o el caro McDoland’s (no es un error, has leído bien: McDoland’s) te recomiendo comprar lo que te apetezca en el mercado y hacerte un pequeño picnic en el parque. Si no eres de comer en el suelo puedes volver al mercado y justo antes de llegar al puente peatonal para cruzar el río hay unas escaleras que llevan a un restaurante con terraza donde sentarte a contemplar el río y la gente mientras comes algún plato tradicional tayiko o te tomas una cerveza de barril (con suerte estará fría y tendrá gas). 

Si tienes varios días para Khorog siempre puedes acercarte a visitar el Jardín Botánico que con sus 2320 metros sobre el nivel del mar presume de ser el parque de montaña más alto del mundo y el segundo jardín botánico después del de Nepal. No esperes aprender mucho sobre la flora de la región, las pocas placas explicativas que hay están escritas en kirguiso y no se puede decir que hagan muchos trabajos de mantenimiento pero es una buena escapada del ruido y la multitud de ciudad. Aquí no viene casi nadie porque no hay transporte ni restaurantes ni tiendas. Para llegar tienes que ir con la marshrutka número 3 hasta la última parada donde empieza el camino de subida hasta el Jardín Botánico y caminar unos 30 o 40 minutos cuesta arriba. Si el cielo está despejado, habrá un par de lugares con vistas panorámicas sobre Khorog.

Khorog

¿Cómo salir de Khorog?

En Khorog hay varias “estaciones” de transporte. Aunque el termino de estación no se acerca ni de lejos a lo que tienes en mente. Si has llegado a Khorog desde Dusanbé ya podrás hacerte una idea: un descampado donde los jeeps, las marshrutkas y demás coches que hacen las veces de transporte se apiñan sin ningún orden específico pero eso es lo que los occidentales creemos. Si preguntas a cualquier persona que encuentres pululando por allí, te dirá inmediatamente y sin error desde que sitio exacto sale el transporte hacia tu lugar de destino. 

Además de esa falta de orden, existe otra: muchas veces encontrarás varios vehículos que hacen el mismo recorrido pero en lugar de seguir meter a los pasajeros en uno de los coches para llenarlo y que se ponga en marcha; verás que hay 7 coches diferentes y dos o tres personas en cada coche esperando a que el conductor (que está sentado charlando con otros conductores) encuentre más pasajeros para llenar el coche. Llenar el vehículo es un proceso que puede llevar 20 minutos o varias horas.  

Volviendo a Khorog. La principal “estación” es el caótico amasijo de vehículos que hay enfrente del mercado. Será difícil diferenciar los transportes de los que vienen a vender sus productos al mercado pero, como escribí antes, solo tienes que preguntar. Desde aquí sale el transporte hacia Dusanbé (12-14 horas / 250-300 TJS) y para continuar por la carretera M-41 o Pamir Highway (Murgab, Alichur…) no conozco los precios ya que nosotros salimos del pueblo e hicimos autostop.

Los transportes hacia el Corredor Wakhan salen desde un pequeño descampado en la orilla opuesta. Desde el mercado, cruza el puente peatonal y en unos cien metros verás los vehículos y la gente cargada de bultos, pregunta por tu destino y siéntate a esperar. 

Moverse en transporte local es un choque cultural. Nuestra mente occidental está habituada a los horarios, a no perder el tiempo… Te recomiendo que no luches contra ello, déjate llevar. Al final no te quedará más remedio que esperar. Esperar a que los asientos estén llenos, esperar a que carguen el vehículo hasta el límite, esperar a que el conductor se despida de sus amigos, esperar a que ponga gasolina a los cinco minutos de viaje (aunque te preguntes por qué no lo ha hecho durante las cuatro horas que has estado esperando), esperar a que otros pasajeros descarguen sus cosas al llegar a destino, controles en las carreteras, paradas para tomar té, paradas para comer algo… Aquí el tiempo no vale nada. Todos tienen de sobra y, a nuestros ojos, lo desperdician pero qué más podrían hacer con su tiempo libre. Déjate el reloj y las prisas en casa y llévate en su lugar una buena cantidad de paciencia, unas cuantas sonrisas y ganas de conversar con los locales. 

En esta región la meta no es llegar donde quieres sino el camino en sí, la experiencia de viajar como ellos, con ellos; y admirar los paisajes.  

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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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