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Hohhot, Té Y Vino En La Capital De Mongolia Interior

Hohhot, té y vino en la capital de Mongolia Interior

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La gente que encontramos en nuestro camino es, la mayoría de las veces, sorprendente como es el caso de las personas que tuvimos la suerte de conocer durante nuestra estancia en Hohhot. Gracias, de nuevo, a la plataforma de Couchsurfing conocimos a Siyi. Pensamos en quedarnos dos noches pero nos propuso quedarnos un día más ya que tenía en día libre y quería llevarnos a una ceremonia de té… aceptamos encantados.

Ceremonia del té en Hohhot

En una pequeña calle cerca de uno de los templos de la ciudad de Hohhot hay decenas de tiendas donde venden té y todo lo relacionado con él. Todo está escrito en chino y parece muy caro (y lo es). Junto con Siyi y su amiga Yang entramos en una de ellas y fue como entrar en otro mundo. Tazas y teteras; de porcelana o cerámica; repujadas o pintadas; lisas o con incrustaciones en piedras o metales preciosos. Paquetes de té que alcanzaban precios asombrosamente altos (450 dólares el medio kilo).

Al entrar, la dueña llamada señora Huang, se nos acercó, saludó efusivamente a Yang y empezó a mostrarnos algunas de las delicadas piezas expuestas. Con Siyi como traductora nos enteramos de que la señora Huang es una de las mejores entendidas de té en toda China y que ha ganado varios premios internacionales en los últimos tiempos. Tomamos asiento y nos habló acerca de los tés que íbamos a degustar; nos sentimos como en una cata de profesionales. Cada movimiento para preparar las tazas y la tetera, limpiarlas y servir el té está establecido por unas normas de etiqueta que se remontan varios siglos al pasado. Se debe beber una infusión hecha con una flor para limpiar el paladar tanto al comienzo como entre los diferentes tés que se sirven.

Hohhot

Empezamos oliendo unas hojas secas (y enteras) de un té negro llamado oolong que nos encantó y terminamos con uno verde, muy suave y de color ambarino. Pasamos más de una hora saboreando taza tras taza mientras nos explicaba las características de cada uno a través de Siyi como traductora.

Hohhot

Al terminar, preguntamos cuánto teníamos que pagar por la degustación y nos dijo que nada y, además, nos dio una caja de oolong y un montón de paquetes de la flor seca que utilizan para limpiar el paladar mientras nos decía que, para ella, era un placer poder mostrar la milenaria cultura del té a la gente de fuera y nos pidió que lleváramos los regalos a nuestros países.

Té y vino en Hohhot

Dimos las gracias y volvimos a casa donde Siyi y su amiga Yang nos prepararon un hot pot con verduras y cordero traído del pueblo de sus padres. Un cordero que sólo se ha alimentado de pasto natural, sin química… delicioso.

Cata de vinos en China

Por la tarde nos fuimos a la tienda de vinos de Yang, una sumiller china. Abrió el negocio hace más de un año y cada día tiene más compras e, incluso, clientes habituales que hacen sus pedidos por teléfono antes de pasar a recogerlos. El vino es su vida y su sueño es viajar a las regiones vinícolas más famosas del mundo pero de momento “sólo” está en contacto, colabora e importa a China desde diferentes bodegas repartidas por medio mundo; España, Italia, Francia, Israel, Nueva Zelanda, Australia, Chile, Argentina, Estados Unidos, Canadá y muchos otros países.

Hohhot

Pasamos la tarde y parte de la noche degustando (por decirlo de alguna manera) diferentes vinos: un Lambrusco italiano, un Sauvignon Blanc neozelandés, un Cabernet chileno y algunos más.

Hohhot

Nunca pensamos que acabaríamos bebiendo vinos en China y, menos aún, en Hohhot, la capital de la región de Mongolia Interior donde predominan las grasas y los licores fuertes. Este país y sus gentes nunca dejarán de sorprendernos.


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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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