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Hangzhou Y La Política De Hijo único

Hangzhou y la política de hijo único

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Hangzhou dividida por el río Qiantang se encuentra en el delta del río Yangtsé. Allá por el siglo XIII Marco Polo dijo de ella que era “la ciudad más suntuosa y elegante del mundo” supongo que la dedicación de la ciudad a la porcelana y los textiles respaldó sus observaciones. Hoy en día queda poco o nada de la suntuosidad y la elegancia; convertida en una ciudad de nueve millones de habitantes.

Pero había algo que nos atraía a visitarla: nuestro primer anfitrión de Couchsurfing en China. Por fin íbamos a tener la ocasión de hacer todas las preguntas que hasta ese momento no habíamos tenido ocasión de hacer a falta de un interlocutor con un idioma en común. Así conocimos a Joseph.

La política de hijo único (y varón)

Desde 1979 en China se implantó la política de hijo único para reducir la tasa de natalidad que estaba superpoblando el país. Sólo en algunos casos especiales y en determinadas etnias se permitía tener dos hijos. Esta política se mantuvo hasta que a finales del 2015 se abolió, permitiendo tener hasta dos descendientes.

Durante la vigencia de la política de hijo único, las familias que tenían un segundo hijo debían pagar elevadas multas en función de la situación económica de la familia; hoy en día ocurre lo mismo con el tercer hijo.

Más sobre esta política aquí.  

Joseph, nuestro anfitrión, forma parte de esas generaciones. Hijo único y varón. Originario de Xi’an cuando terminó sus estudios de ingeniería encontró trabajo en Hangzhou. Sus padres le piden una y otra vez que busque novia, se case y regrese a su ciudad natal aunque están a menos de 1300 kilómetros, el trayecto en tren lleva casi 24 horas. Joseph, de momento, mantiene una relación a distancia con una japonesa a la que ha visto dos veces: cuando se conocieron en Hangzhou y cuando él fue a visitarla a Japón. Esperamos que les vaya bien a pesar de las dificultades que implican la distancia y el dinero necesario para el viaje a y para el visado a Japón.

Gracias a él obtuvimos respuestas a algunas de nuestras preguntas sobre la política de hijo único, conversamos sobre las situaciones políticas de nuestros respectivos países, cenamos en un restaurante que parecía un comedor comunal a base de sopa de avena, caracoles en salsa, sangre de pato, rollitos y dimsums de gambas pero no nos atrevimos a preguntar sin rodeos sobre Mao Zedong y lo que ocurrió cuando estuvo al frente del país. Algún día llegará ese momento.

Atracciones en Hangzhou

La principal atracción de la ciudad es el lago del Oeste, situado en el centro de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011. A lo largo de sus orillas hay jardines, pabellones, pagodas, templos, tumbas, islas artificiales y una plantación de té. Todos los días a las ocho de la tarde hay un espectáculo de chorros de agua, luces y música al que acuden tanto turistas como familias con niños.

Pasamos medio día paseando por sus márgenes pero para nosotros la mayor atracción no fue el lago ni sus alrededores, fueron los cientos de chinos que allí había. Abuelas con nietos, algunos familias al completo y pequeños grupos de turistas. Ver a sus habitantes bailando en los jardines, a los niños señalándonos o a los turistas posando (a su manera) para mil y una selfies. Nos hicieron algunas fotografías, a veces sin permiso y de una manera nada disimulada pero lo aceptamos con gusto sonriendo y saludando a sus cámaras; al fin y al cabo, nosotros estábamos haciendo lo mismo que ellos: retratar lo diferente y lo que nos llamaba la atención.

Hangzhou West Lake

Hangzhou West Lake

Hangzhou West Lake

Hangzhou West Lake

Fue una experiencia interesante que nos descubrió un poco de esa China cada día menos desconocida y cada día más interesante.


Más fotos de Hangzhou aquí.


Postal de viaje


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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀
Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Si,la China actual hay que conocerla in situ, entre los chinos. Ellos viajan mucho mas que todos los occidentales juntos. Viajan, conocen su pais y disfrutan un monton haciendolo y se nota. Conversan contigo a la menor ocasión, siempre que sepan algo de inglés claro y cada vez son mas los jovenes que pueden. Son muchas mis experiencias en este sentido. En una ocasión encontré a una europea que se quejaba de lo anticpaticos que eran, de que no le contestaban cuando se dirigia a ellos. Un pequeño detalle ayuda mucho a un occidental: conocer algunas frases como «disculpe», «me puede decir»… como introducción. Automaticamente se detienen, te miran y si pueden te ayudan. A mi me pagaron un billete de autobus local cuando se percataron de que no llevaba cambio, me invitaron a cenar en familia en un restaurante donde cenar solo es imposible, me acompañaron a un hotel que no conseguia encontrar, me abrazaron cuando me encontré casualmente a una familia por segunda vez y nos hicimos una foto juntos, una joven me contó sus intimidades amorosas en un trayecto de autobus. Solo una cosa lamenté: las 9 horas de un bus nocturno, con un video de artes marciales que duró tanto como el trayecto y todos los pasajeros fumando con las ventanillas cerradas… No creo que sea motivo suficiente para no regresar a un pais donde el cambio continuo pasa a velocidad de vertigo ante tus ojos.

    1. Incluso sin saber nada de chino por nuestra parte, ni de inglés por la suya intentan ayudarnos, nos sonríen y se interesan en nosotros. Nos han acompañado hasta la parada del autobús cuando no podemos entender sus señas, nos han llevado en taxi, nos han dado comida o agua.
      China empieza a rivalizar con la hospitalidad persa.

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