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El Tiempo Pasa Volando

El tiempo pasa volando

El pasado 27 de abril hizo seis meses que salimos de viaje, incluyendo los cinco días que estuvimos en Polonia para cambiar las bicis por nuestras abandonadas mochilas.

Gracias por todo

A lo largo de este tiempo hemos estado en muchos lugares que probablemente no volvamos a pisar, hemos pasado frío, calor, algunas veces hasta hambre; hemos tenido días increíbles y días aburridos, días buenos y días malos; hemos visto a muchas personas que nos han ignorado como si no existiéramos, otras nos daban ánimos cuando íbamos con las bicis, nos saludaban por las calles o pitaban desde sus coches; algunas nos miraban con admiración y otras nos hicieron un montón de preguntas porque la vida que llevamos en estos momentos no les cuadra con su cultura o con las normas de su sociedad. También hemos conocido un montón de gente, no sólo a través de Warmshowers y Couchsurfing, que nos ha ayudado desinteresadamente, nos han dado agua, agua caliente, fruta, nos han invitado a comer, una ducha, un sitio donde dormir o, simplemente, una sonrisa y ánimos seguir adelante.

Desde aquí queremos agradecer a todos ellos ese pequeño granito de arena que nos han aportado y que día a día nosotros vamos devolviendo a otras personas que nos encontramos en nuestra ruta.

Educación cívica

En estos seis meses hemos aprendido algunas cosas sobre la educación cívica de algunos países. En Turquía aprendimos a cruzar la calle «a la turca», eso es cruzar por donde quieras sin preocuparte de los coches, ya que estos te esquivarán sin ningún problema y sin quejas. Es un deporte de riesgo que puedes practicar en países como Georgia y Armenia pero no en Irán. Por las calles iraníes también puedes cruzar por donde te apetezca pero eres tú quien debe esquivar a los coches y no ellos a ti. En Nepal, por lo menos en gran parte de Katmandú, no hay aceras y los coches, las motos, las bicis, los rickshaws y las personas comparten las calles sin ningún orden excepto que pasa el primero que llegue al cruce o al hueco entre dos o más vehículos y/o personas y/o vacas.

Andar por Ucrania, Irán o Dubai requiere una técnica especial: tienes que emplear los codos y aprender a esquivar el mayor número de golpes mientras te abres paso a través de dos o más personas; aunque a veces puedes tener serios problemas cuando te encuentras frente a frente con una única persona que por nada del mundo va a ceder un poco de “su” espacio al cruzarse contigo y en esos decisivos segundos debes decidir si merece la pena romperte el brazo o es mejor ceder y dejarle pasar.

Pedaleando por Europa

Después de pedalear por Polonia, Ucrania, Rumanía, Bulgaria y Turquía hemos llegado a las siguientes conclusiones:

  • En Polonia los coches por norma general son respetuosos con los ciclistas y al adelantar dejan suficiente espacio para que no temas por tu seguridad.
  • En Ucrania apenas nos movimos con las bicis porque hacía muchísimo frío y la cruzamos a base de trenes de cercanías.
  • En Rumanía ni los coches ni los camiones tienen piedad con los ciclistas y te pasan a apenas unos centímetros a toda velocidad y tienes que estar siempre alerta para no perder el equilibrio.
  • En Bulgaria es, salvo pocas excepciones, como en Polonia; incluso te dan gritos de ánimo cuando estás pedaleando hacia arriba o bajo una lluvia torrencial.
  • En Turquía todo el mundo te saluda, te ofrece té, te dan ánimo en las miles de infinitas subidas; excepto cuando te acercas a las grandes ciudades como Estambul o Esmirna donde todo pasa al otro extremo, los vehículos casi te pasan por encima y la gente aunque te vean sentado, descansando o acampando no se dignan ni a saludar.

Y lo más chocante es ir en los medios de transporte público con las bicis. En ningún país recibimos ayuda para subir o bajar todos nuestros bultos o las bicis, al revés, te ponen pegas porque abultan mucho aunque hayas pagado extra y aunque el tren o el autobús esté vacío, pagas por un sitio especial para las bicis que luego no existe y no tienes donde atarlas para no bloquear las puertas, la gente en lugar de dejarte un poco de espacio para salir, te empuja. Para mí, todos estos comportamientos y las miradas de desprecio de algunas personas ha sido lo más decepcionante.

Normas y anomalías de conducción

Después de tres meses pedaleando le llegó el turno a las mochilas, el auto-stop (incluyendo un tractor), las marshrutkas y demás transportes públicos.

A veces ir de pasajero puede considerarse un deporte de riesgo como puenting o paracaidismo dependiendo en que país te encuentres:

  • En Georgia aunque la mitad de la población conduce un Mercedes cuanto más nuevo mejor, el motor y los frenos parecen ser de la época soviética y el 90% de los coches tienen las luces rotas o les falta uno o los dos parachoques ya que conducen a toda velocidad por cualquier calle incluso cuando atraviesan un pequeño pueblo lleno de vacas o a la hora que los niños salen del colegio. No saben circular en línea recta porque siempre van moviendo el volante haciendo pequeñas y sutiles “eses”; con lo cual nunca sabes con seguridad hacia donde van cuando intentas cruzar una calle.
  • En Armenia tienen una gran afición por el antiguo scalextric porque las líneas de la carretera pasan por en medio de las cuatro ruedas, conducen lo más rápido posible, al límite de salirse de su trazado y, para más mérito, lo hacen tanto con coches nuevos como con los Lada de la época soviética.
  • En Irán también son grandes entusiastas del scalextric pero, dependiendo de la ciudad, tienen influencias de rallie o de la Fórmula 1. Con la principal característica de que paran para cualquier cosa (menos para encender un cigarrillo o juguetear con el móvil) donde les apetece aunque estén en mitad de una calle y son capaces de hacer oídos sordos a las quejas de cualquier otro vehículo por grande que sea.
  • Nepal se lleva el primer puesto. Incluso las carreteras que unen la capital con otras ciudades importantes están en pésimas condiciones (no sólo como consecuencia de los terremotos) y muchas calles ni siquiera están asfaltadas ni, como dije antes, tienen aceras. Por lo tanto tienes que compartir la carretera con los todos los demás vehículos que conducen como en los “autos de choque” de la feria; es decir que pueden ir por cualquier lugar, hacia adelante, hacia atrás, parar o girar desde 45 hasta 360 grados sin ninguna indicación previa porque los pitidos no cuentan ya que todos, incluso los rickshaws, pitan constantemente sin ninguna razón; aunque no haya nadie en su camino van pitando cada tres segundos. Es una de las grandes incógnitas de la humanidad.

Una constante en todos los países es el uso de los intermitentes. Después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que nunca los usan porque como la luz parpadea, piensan que están estropeados..

P.D: Ahora estamos en la India y no tengo palabras para describir lo que aquí es algo cotidiano.

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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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