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Turquía A Través De Un Vaso De çay

Turquía a través de un vaso de çay

Aún recuerdo nuestro primer vaso de çay en Turquía. Corría finales de noviembre del 2015, hacía poco más de un mes que habíamos empezado nuestro viaje y llegamos con nuestras bicicletas a nuestra primera ciudad turca: Pinarhisar. Paramos en la calle principal y por señas pedimos dos vasos de çay, nos sentamos al sol ante la atenta mirada de cada persona que pasaba a nuestro lado a disfrutar del primer vaso de los cientos que nos beberíamos a lo largo de nuestras dos estancias en Turquía.

Desde ese que fue el primero, estoy casi seguro de que no hubo día que no bebiéramos, al menos, un vaso de té…

Turquía y la segunda bebida más consumida en el mundo

Pues sí. Te guste o no. No es el café ni la cerveza sino el té la segunda bebida más consumida del mundo después del agua. Además de este (quizás sorprendente) dato; resulta que es Turquía el país con mayor consumo de té por habitante: unos 2,5 kilogramos por persona al año. Y para rizar el rizo, también es el único país que cultiva todo el té que consumen; es decir, es el único país que no necesita importar ni una sola hoja de té.

¿Por qué en Turquía se llama çay?

Aunque hay algunas teorías diferentes, todo apunta a que el té viene de China. El carácter chino que denomina esta infusión es  y dependiendo de la región en la que te encuentres; la pronunciación puede variar entre “cha” o “te”. Por esto son estas dos pronunciaciones del chino las usadas en la mayoría de las lenguas a lo largo y ancho del mundo.

¿Cómo se prepara el çay en Turquía?

El çay se puede considerar un té negro pero su preparación difiere mucho de como lo hacemos en “occidente”. El çay se prepara en una tetera especial llamada çaydanlık; que consiste en dos partes apiladas una sobre otra. En la inferior que es ligeramente más grande se lleva el agua a ebullición, entonces una parte de esa agua se vierte en la superior que contiene unas cuantas cucharadas de té. En el momento de servir se vierte el líquido de las dos partes (a menudo al mismo tiempo con ambas manos); la superior contiene una infusión muy fuerte, casi una esencia; y con la parte inferior que solo contiene agua se rebaja a gusto de cada comensal. 

Independientemente de si se toma fuerte y oscuro (koyu) o suave y ligero (açık) lo más probable es que cada consumidor añada desde bastante azúcar hasta demasiada azúcar pasando por mucha azúcar. Una cosa es segura, y es que nunca verás a un turco echar leche a un vaso de té… eso se lo dejan a otras naciones. 

Turquía y sus vasos de çay

Ya te has tomado un çay en Turquía o te has fijado en algunas fotografías más arriba y te llega la pregunta… ¿por qué hacen los vasos tan pequeños y sin asa para una bebida que se sirve y se bebe casi en el punto de ebullición? 

Como acabo de escribir el çay es bastante fuerte incluso cuando lo toman diluido y además a los turcos les gusta tomarlo muy caliente. Lo sirven en estos pequeños vasos para controlar precisamente esas propiedades: intensidad y temperatura. 

Los vasos son de cristal para poder comprobar la intensidad mediante el color; no se llenan hasta el borde para poder cogerlos por el extremo y beberlo aún estando muy caliente y son pequeños para que no les de tiempo a enfriarse… siempre pueden servirse otro vaso recién hecho como les gusta a ellos, ardiendo. 

Turquía a través de un vaso de çay

Todo lo anterior no es más que una recopilación de información. Información buscada en Internet; información que nos dieron algunos turcos con los que mantuvimos una conversación… precisamente bebiendo varios vasos de çay.

En Turquía el çay no es solo una bebida, es cultura, hospitalidad, amistad. El çay es lo que inicia una conversación con un conocido o con un extraño. El çay te da la bienvenida a casa de alguien, a su vida, a Turquía.

Varias veces, al principio cuando íbamos con las bicicletas o al final haciendo autostop, paramos en algún sitio para descansar o entrar en calor; pedíamos un par de vasos de çay y momentos después nos llegaban otros dos vasos a nuestras manos… nos invitaban los dueños, algún cliente o el conductor que nos había tocado en suerte al hacer autostop. Todos ellos tienen algo en común; les da lo mismo si dices que no quieres nada, que solo quieres descansar o entrar un poco en calor o quizás usar el cuarto de baño… no hace falta hambre ni sed para beber un vaso (o varios) de çay. Además, tienen la norma no escrita de que una invitación a çay, no se rechaza.

Siguiendo esta norma no escrita nos vimos envueltos en situaciones en las que la ingesta de çay fue bastante superior a la que un humano no nacido y criado en Turquía podría soportar. Así de pronto recuerdo aquella noche en una gasolinera cerca Pérgamo, o las dos veces que estuvimos en Erzurum con Erol y Fatma (de hecho Erol ganó un concurso de beber çay) o la reunión en una cafetería en Diyarbakir la noche que Erdogan empezó a bombardear la frontera siria. Aunque hay algunas más de las que no escribí nunca, pero siguen en mi memoria.

Cuando estés en Turquía no vayas a una cafetería para turistas; entra en un çay evi (casa de té) pide un çay, siéntate, sonríe, observa y disfruta del ambiente… te apuesto lo que quieras a que serás el centro de atención, el destinatario de sonrisas y miradas de aprobación por estar allí, compartiendo su cultura, sus costumbres… El çay en Turquía es mucho más que una bebida; es su identidad, su vida y los turcos siempre estarán dispuestos a compartirla contigo.


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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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