Koh Lipe

Koh Lipe o la destrucción del paraíso

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A diferencia de Kasia, yo no soñaba con playas paradisíacas de arenas blancas y palmeras. Por una simple razón: ya las tenía en mi ciudad. Yo no nací y crecí en el interior, lo hice en la costa. Además en Costa Blanca que siempre ha sido considerada una de las mejores en España. Quizás la arena no sea tan blanca ni las palmeras estén inclinadas casi rozando el agua azul turquesa pero, las playas de Alicante son largas, anchas, con arena blanca y palmeras y para el que no le guste, también hay pequeñas calas de arena y/o rocas donde sumergirse en invierno en busca de suculentos erizos y, con un poco de suerte, algún pulpo.

Así, justo de ese modo anuncian muchas de las islas de Tailandia. Mucha gente está tan ciega, tan metida en su burbuja, que es incapaz de ver la realidad. Es capaz de (como en un anuncio de televisión) creerse todo lo que intentan vender. Muchos piensan que van a llegar a esos paraísos terrenales, desiertos y en exclusiva para ellos; no se paran a pensar que lo mismo que les han vendido a ellos, se lo han vendido a otros miles de personas. Nosotros decidimos experimentar en nuestras propias carnes como es una isla tailandesa machacada por el turismo masivo. No nos atrevimos con Koh Phi Phi ni con Phuket. Elegimos Koh Lipe porque desde allí podíamos cruzar en ferry a Malasia y, además, un resort nos invitó a alojarnos.

Koh Lipe

De camino a Koh Lipe

Sabemos que la temporada alta en Koh Lipe casi ha terminado pero nuestro barco va lleno, sólo hay tailandeses y nosotros dos pero está al completo… no lo entendemos.

A los pocos minutos de viaje, el barco se acerca a una isla con un muelle lleno de barcos iguales al nuestro de los que bajan cientos de turistas… pero en Koh Lipe no hay muelle. Estamos en Tailandia y su maquinaria del turismo lleva muchos años de desarrollo. Todos hacen cola para pagar la entrada del parque nacional y durante diez minutos luchan por hacerse un sitio para hacerse la serie de selfies en una pequeña cala que parece un hormiguero de gente.

En la segunda parada, pensando si llegaríamos a Koh Lipe, ni siquiera bajamos a tierra. Una formación rocosa en forma de túnel era la atracción esta vez y colas de turistas esperaban para hacerse fotos en grupo delante de ella. La orilla terminó completamente ocupada por los barcos, no cabía ni uno más.

A la tercera fue la vencida, llegamos a Koh Lipe donde cientos de barcas (conocidas como longtails) se encargan de descargar a los turistas en la playa. La razón oficial por la que no han construido un muelle es la protección del coral pero no tienen el más mínimo reparo en destrozarlo con todos los longtails que pasan sobre él a diario. Proporcionan así cientos de empleos para los isleños porque, por supuesto, cada turista paga su billete por el transporte del barco a la playa y viceversa.

Koh Lipe

Si alguien soñaba con el paraíso en Koh Lipe, al llegar sólo podrá echarse a llorar. Miles de turistas, hordas de ruidosos y patosos chinos y familias tailandesas que van a las islas para no bañarse. Si te parece poco, en el momento de adentrarse más allá de la playa sólo verás edificios en construcción, los escombros sobrantes y montones de basura.

La destrucción del paraíso

Lo que más nos atraía de Koh Lipe era la perspectiva de poder hacer snorkel desde la misma playa y ni siquiera eso era posible. Después de cruzar desde Sunset Beach a Sunrise Beach (donde estaba nuestro resort) casi nos pusimos a llorar. La playa estaba completamente llena de longtails a la espera de que algún turista contrate sus servicios para una excursión a otras islas o para ir cualquier otro lado de Koh Lipe.

Koh Lipe

Pasear por la orilla, repleta de las cuerdas que anclaban a los cientos de longtails a tierra, se convertía en una carrera de obstáculos. El baño sólo es recomendable en unas pequeñas zonas acordonadas ya que fuera de estas corres el riesgo de ser arrollado por alguna embarcación. Hay muchos accidentes registrados y hace un par de años un turista haciendo snorkel murió al ser golpeado por un longtail.

A pesar de las advertencias que hacen en las guías de viaje y en los propios resorts, sigue habiendo gente que alquila las gafas, el tubo y las aletas (aunque cada parte del equipo se paga por separado) y se lanza al deporte de riesgo en que se ha convertido bucear en las playas de Koh Lipe.

Confort en Castaway Resort

Dejando a un lado todas las decepciones causadas por Koh Lipe, nos sentimos afortunados de estar en uno de los bungalows de lujo del renombrado Castaway Resort. Un increíble complejo ecológico (aunque cada día nos daban dos botellas de agua y querían cambiarnos las toallas), con restaurante, bar, escuela de buceo (llevada por gente bastante antipática) y, previo pago, masajes y clases de yoga. Un lugar para disfrutar, descansar y desintoxicarse de lo digital (sólo hay Wi-Fi en la zona del restaurante). Los bungalows de dos plantas están construidos con bambú, no tienen aire acondicionado pero con el ventilador, la mosquitera y abriendo todas las puertas de la gran terraza tampoco es necesario.

Koh Lipe

Un poco de relax en la terraza

Evidentemente un lugar así está muy por encima de nuestro presupuesto pero gracias a la amabilidad de (la mayoría) de sus empleados y a las condiciones que tienen sus bungalows decidimos quedarnos. Si no hubiera sido así, nos hubiéramos ido en cuanto pusimos un pie en las atestadas playas de Koh Lipe. ¿Por qué? Sabíamos que la isla vive del turismo, sabíamos que puedes encontrar comida tailandesa, hindú, china, europea, sabíamos de los cajeros automáticos y de los 7 eleven, de los bares con ofertas de cerveza pero teníamos que verlo y no nos gustó. Estábamos fuera de la temporada alta y no nos gustó. Ni podemos imaginar como debe ser en temporada alta, excede la capacidad de nuestras mentes.

Koh Lipe

La llamada “Walking Street”

Snorkel en Koh Lipe

Como somos muy tercos, nos negamos a irnos de allí sin hacer un poco de snorkel. Miramos las excursiones que ofrecían en algunas agencias esperando precios altos y resultó que sale más económico que alquilar tu equipo y, además, te llevan a tres o cuatro sitios y incluye la comida.

Llegado el día nos dio un poco de miedo al ver los cientos de personas que íbamos a la misma excursión a bordo de más de veinte barcos pero qué podíamos hacer: lo hecho, hecho está. De compañía nos tocaron tres tailandeses y una pareja de ingleses.

Por lo que pudimos ver en Prachuap Khiri Khan los tailandeses no son mucho de meterse en el agua pero si se apuntan a una excursión para hacer snorkel… Fuimos todos al mismo punto de buceo y, sorprendentemente la mayoría no se metió en el agua y los pocos que lo hicieron no se separaban más de diez metros de él. Fue una gran ventaja para nosotros, que pudimos disfrutar del snorkel y reírnos un poco de su manera de nadar, se tiran al agua con los chalecos salvavidas puestos y “nadan” en vertical metiendo la cara bajo el agua de vez en cuando. Ellos son así: les dicen que se pongan los chalecos en el barco y se los ponen, pero como nadie les dice que se los quiten, pues no lo hacen. En la playa donde paramos para comer podíamos verlos paseando por la orilla o sentados en largas bancadas apretujados con los chalecos aún puestos.

Tuvimos la ocasión de hacer snorkel en cuatro puntos diferentes y cada vez éramos menos los que nos metíamos al agua; en el último lugar sólo nosotros saltamos al agua.

¿Excursión de snorkel en Koh Lipe? Sí, lo recomendamos. ¿El resto de la isla? No la recomendamos y nos extraña mucho que en otros blogs, en Wikitravel o en las guías hablen de esta isla como un paraíso. Entiendo (con un poco de esfuerzo) que haya gente a la que le guste Koh Lipe. Gente que busca fiesta, resorts de lujo, relajarse en una hamaca. Pero para disfrutar de la playa, pasear, bucear no creo que sea el mejor lugar. Afortunadamente vivimos en un mundo libre donde cada uno puede elegir donde ir y decidir si le gusta o no. 

¿Y tú? ¿Conoces Koh Lipe?


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Víctor

Atípico español, que no aguanta los toros, el fútbol, el flamenco y el calor. Le encanta el invierno y la cerveza fría. Profesor de español de vocación. Un cabezota que siempre tiene su opinión. Manitas comparable a MacGyver, con cinta, cuerda y un cuchillo arregla casi todo y con pegamento, todo. Cuando coge un libro, el mundo no existe. Bueno, lo mismo pasa si se pone a acariciar a perros y gatos. Se levanta y se despierta al mismo tiempo. Vamos, un tipo majo 😀

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